LEC_MEXICO | La corrupción en el gobierno mexicano y su influencia en las empresas
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La corrupción en el gobierno mexicano y su influencia en las empresas

En la antigua Grecia, la polis fue creada únicamente para satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos que la habitaban pero después evolucionó incluyendo la elección libre sobre el tipo de vida que querían vivir, calificándola como “vida digna”.

Así, la política para Aristóteles nació como una ciencia práctica y se caracterizó por realizar las potencialidades del hombre en cuanto a tal. Es decir, todas las comunidades o sociedades estaban orientadas hacia un bien supremo que incluía a todos los bienes, esto se llamaba comunidad cívica.

No podía comenzar este artículo sin tomar en cuenta los conceptos que Aristóteles plasma al explicar la Política pues me parece significativo que si las comunidades aspiran a un bien mayor sobre los bienes menores, este debería ser un buen gobierno. ¿En qué parte los mexicanos nos perdimos para permitir tantos abusos y actos de corrupción de nuestros gobiernos?

Para Platón, un Estado debía compartir la misma moral y principios de justicia que los ciudadanos a su cargo para alcanzar la felicidad. Un gobernante que no tuviese la habilidad de desarrollar el arte de gobernar, condenaba a su pueblo al fracaso. Los gobernantes eran aquellas personas inteligentes, racionales y apropiadas para tomar decisiones en la comunidad y formaban la “razón del alma”. En México, ¿nuestros políticos conocen y son versados en el arte de gobernar que defendía Platón? Lo dudo mucho.

Santo Tomás de Aquino, siguiendo a Platón y a Aristóteles, reconocía que el Estado debía procurar el bien común por lo que se debía legislar conforme a la ley natural por no ser contraria a este bien común ni al egoísmo de sus creadores. Volvemos a cuestionar, ¿por qué en México se permite que el Estado no acate las leyes ni procure el bien común sino un bien particular?

Llama la atención que en la lista de “los más buscados” en México de 2016, aparecen ex gobernadores que son perseguidos para enfrentar a la justicia por cometer delitos de enriquecimiento ilícito, evasión fiscal, tráfico de influencias, soborno, malversación de fondos públicos, entre otros.

Tenemos a Javier Duarte (Veracruz), Roberto Borge (Quintana Roo), Tomás Yarrington (Tamaulipas), César Duarte (Chihuahua), Rodrigo Medina (Nuevo León), Guillermo Padrés (Sonora) y Humberto Moreira (Coahuila), los cuales forman parte de esta lista de corruptos prófugos y son la cara de la omnipotencia de la corrupción.

Desconozco si algún día enfrentarán a la justicia porque hasta el momento casos similares han quedado impunes y sin consecuencias legales. Si el mismo Presidente de la República y su familia, secretarios de Estado y altos funcionarios del Gobierno Federal han estado involucrados en escándalos de corrupción y no ha habido ni la intención de llevarlos ante un tribunal, me queda claro que este problema parece ir en aumento y con consecuencias sociales aún más terribles.

Una de ellas es el desencanto social, sin embargo también provoca una falta de prosperidad, disminuye el bienestar social, fomenta el clientelismo, debilita las instituciones y la democracia, agrava la desigualdad y sobre todo, obstaculiza la impartición de justicia.

Pero ellos no estaban solos. Atrás, una máquina con engranajes bien aceitados que funciona a la perfección formada por la clase política, sindicatos y empresarios, además del ciudadano que colabora siempre que puede para “ahorrarse” trámites o “agilizar” sus asuntos, apoyan y están coludidos en actos de corrupción para obtener un beneficio propio.

Las empresas mexicanas en especial, están pagando altos costos directos e indirectos por la corrupción, lo cual aumenta sus riesgos, deteriora su reputación y su rentabilidad futura.

Cuando una empresa practica un acto de corrupción una vez es probable que obtenga un beneficio inmediato y le suponga una ventaja, pero cuando se convierte en algo habitual, es síntoma de falta de calidad en la dirección y del inicio de su fin.

Por su parte, sus empleados se ven forzados a participar en actividades que dañan sus propios valores éticos y su integridad moral, así como la pérdida de confianza en sus superiores. Esto ocasiona en la mayoría de veces, un bajo rendimiento, actitudes de inconformidad, falta de iniciativa e incluso la terminación de la relación laboral.

Ante este escenario desolador, considero que los mexicanos hemos alcanzado el punto de rechazar unánimemente la corrupción desde distintos ámbitos locales y sumándonos a nuevas fórmulas para combatirla a nivel internacional.

Por ejemplo, al interior de la empresa, es importante el combate a los actos corruptos pues así como la familia es el núcleo de la sociedad, la empresa es el núcleo de la economía y en ella se aprenden también valores y conductas permitidas y no permitidas.

La empresa debe implementar mecanismos que permitan transparentar sus acciones, crear un ambiente de trabajo digno y justo para todos, y obtener una imagen pública que se ajuste a los valores comunitarios y vaya acorde con lo que pide el consumidor.

Para lo anterior, la empresa debe manifestar claramente su intención de cumplir con el Estado de Derecho y la legalidad eliminando cualquier forma de corrupción, tanto activa como pasiva, en su Código de Conducta.

Este manual de intenciones, debe estar suscrito en primer lugar por la dirección general, para que permee a todas las instancias y sea efectivo, pues son los altos niveles quienes asumen el mayor grado de responsabilidad y ponen el ejemplo.

Es importante además, que todas las empresas, de cualquier tamaño, cuenten con canales de denuncia anónimos para comunicar intentos de corrupción o simplemente pedir consejo sobre cómo actuar en caso de darse determinadas situaciones. Estas denuncias deben ser atendidas inmediatamente de lo contrario tienen un efecto adverso en la percepción de los denunciantes.

Cabe destacar que la supervisión y control internos continuos son indispensables para darle seguimiento a todas las acciones implementadas en la empresa, a través de procesos de auditoría en especial de la contabilidad y finanzas.

Todo lo anterior debe ir acompañado de una capacitación constante a todos los niveles jerárquicos de la organización con el objetivo de conocer los principios éticos sobre los que se rige la empresa, los criterios morales y jurídicos para entender la base de la corrupción, las consecuencias en caso de cometer algún acto corrupto y comprender la necesidad de actuar conforme a su Código de Conducta empresarial.

Considero firmemente que es compromiso de las empresas abstenerse de realizar prácticas corruptas y luchar en contra de la corrupción como parte de su responsabilidad corporativa.

Pienso que muchas personas aún no han llegado a entender las consecuencias nefastas que las prácticas corruptas tienen al ir en aumento; significa un desprecio por los valores comunitarios, por el civismo, por la misma moral y la ética. Comprendamos que una sociedad corrupta es una sociedad injusta. ¿En qué tipo de sociedad quieres vivir hoy?

 

*Autora: Mtra. Nuri Cortina Flores

Es Licenciada en Derecho por la Universidad Anáhuac, graduándose con mención honorífica de la Maestría en Derecho Corporativo por la misma institución. Cuenta con un Diplomado en Arbitraje Comercial por el Centro de Arbitraje de México y la Barra Mexicana Colegio de Abogados, y el Diplomado en Estudios Avanzados en Derecho por la Universidad de Salamanca, España.
Está certificada en ética transversal por el Tecnológico de Monterrey, y en Inglés jurídico por la Universidad de Cambridge, Inglaterra.
Es actualmente asociada en la firma de abogados Morales Heyser & Asociados, teniendo a su cargo el departamento de ética y cumplimiento corporativo.
Fue asesora jurídica en una firma de abogados en Estados Unidos atendiendo asuntos de derecho corporativo en Texas, así como la titular del área jurídica internacional de una empresa de seguros mexicana estando a cargo de litigios transnacionales, propiedad intelectual, contratos y seguros.
Fue Directora de la Licenciatura en Derecho en el Tecnológico de Monterrey y ha impartido cátedra por más de 15 años en diversas instituciones a nivel licenciatura y posgrado.
Cuenta con publicaciones en libros y revistas académicas; conferencista en congresos nacionales e internacionales.
Miembro de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa, ANADE, y recientemente fundadora de Ethics & Compliance for Business México, empresa dedicada a la difusión de la ética empresarial y el combate a la corrupción en México.