LEC_MEXICO | Comparación de la Mafia Italiana con el área del Compliance dentro de una empresa
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Comparación de la Mafia Italiana con el área del Compliance dentro de una empresa

Si una empresa en México está implementando por primera vez un programa de Ética y Cumplimiento de normas (Compliance & ethics program), es común, que los participantes de dicha implementación, realicen una comparación del departamento de Compliance de una empresa  con “la mafia italiana”.

Dicha comparación no implica un riesgo en la cultura empresarial de las empresas, sino al contrario, en la cultura  Mexicana,  los apodos  son unas de las tantas cosas que distinguen a los mexicanos de otra cultura, lo cual lleva la intención de burlarse  de alguna situación.

Algo muy cierto es que dicha comparación del departamento de Compliance con la Mafia, no es descabellada, ya que la estructura de este departamento es relativamente independiente del resto de la organización.

En una empresa local, la manera ideal, es que el Compliance Officer reporte directamente al CEO y si se trata de empresas Globales, al Global Compliance Officer, adicional a esto la estructura de este departamento es pequeña y está conformada por un equipo de personas multidisciplinarias ya que con esto se logra una eficacia más alta que el promedio de la empresa.

Lo anterior se compara con la organización de la Mafia, donde sus estructuras son parte de una sociedad más grande, aunque estas son ineficientes debido a la corrupción.

Al estar conformado Compliance por un equipo multidisciplinario, los empleados de una empresa suelen confundir el objetivo  de solucionar temas de anti-corrupción con la solución de otros temas, por lo cual creen encontrar una ventaja para la solución del problema si reciben la ayuda del departamento de Compliance.

En principio, Compliance puede analizar la problemática e identificar si es un tema que cae dentro sus atribuciones para la solución de dicha problemática, pero si este tema,  no fuera de la atribución de  Compliance está en su derecho a canalizarla al departamento correspondiente.

Para que alguien pueda convertirse en un miembro de la mafia, el aspirante tiene que pasar por un ritual de iniciación, basado en la fe católica, el cual incluye, sangre y un acuerdo para seguir las reglas de la organización. Esto es similar en un departamento de Compliance, ya que este, debe basarse en los valores y guías institucionales de la organización y por tal un empleado de nuevo ingreso a este departamento deberá conocer durante su  capacitación dichos valores y guías.

Todas las políticas y procesos de una empresa están basadas en valores, por lo cual, Compliance, al no ser responsable de dichas políticas y procesos, tiene que garantizar que estos estén definidos para todos los niveles de la organización.

La filosofía de la Mafia es muy clara, si no acatas las reglas, estas fuera de esta. Lo mismo debe pasar con una empresa, ya que si hay empleados que no quieren actuar conforme a los valores o reglas definidos, deberán de salir. La impunidad en ningún caso es aceptable.

Además de esta filosofía, la Mafia, implementa la “presión de grupo”. Al inicio, un nuevo miembro, va a tener dudas en su actuar, pero con el simple hecho de observar cómo operan los demás integrantes se va adaptar, tomando a estos como modelo a seguir para hacer lo correcto dentro de la organización.

En Compliance  sucede otra cosa, la “presión de grupo”, es visto como un riesgo. Experimentos como el de la Prisión de Stanford (Stanford prison experiment)  o el de Asch (series de estudios psicológicos dirigidos por Solom Asch), muestran como un ser humano pierde rápidamente su individualidad para ser parte de un grupo, lo cual implica la perdida de los valores personales o bien la adopción de dichos valores.

En caso de que se tenga que implementar en una organización un programa de Compliance, como respuesta a un caso de corrupción o fraude interno, la organización tiene que implementar primero un cambio en la cultura, lo cual implica que los empleados deben de actuar basados en los valores institucionales definidos así como también hacerse responsables por sus propias decisiones y acciones.

Adicional a estos experimentos, también es común encontrar que un grupo pequeño puede influir y cambiar a uno grande.  Lo anterior funciona, porque las personas del grupo grande observan que los integrantes del grupo pequeño actúan por convicción debido a que cuentan con información de expertos por lo cual actúan de esta forma.

Si el grupo pequeño tiene una credibilidad alta, su mensaje hace sentido y por ende motiva a las personas del grupo grande a cambiarse al grupo pequeño. Para el equipo de Compliance esto significa que el mensaje es importante, pero aún lo es más, la actitud, los hechos y la convicción. Por lo anterior el  grupo pequeño se convierte en agentes del cambio de la empresa para permear una Cultura Organizacional basada en valores institucionales.

Fuente:
Henz, Patrick (2016): “Compliance is a Race Car.”, https://ethicsplayground.wordpress.com/2016/11/04/compliance-racecar/