LEC_MEXICO | Compliance Professionals Vs The Walking Dead
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Compliance Professionals Vs The Walking Dead

Ahora que se acercan las celebraciones del día de muertos y Halloween tengo que confesar mi fascinación por los libros y películas de zombis. Muertos vivientes que quieren comerse o infectar a los humanos “no infectados” por un virus maligno creado en un laboratorio del gobierno y que se salió de control, esparciéndose por el mundo. Un virus altamente contagioso que convierte a los infectados en seres violentos, irracionales y con el objetivo de alimentarse de los no infectados, o bien, contagiarlos para poder sobrevivir.

Haciendo una analogía con la lucha anticorrupción y refiriéndome al sentimiento que estoy seguro que comparto con muchos profesionales que combaten la corrupción, considero válido —y un poco gracioso— comparar a las empresas que dan mordida y que se coluden con servidores públicos para obtener contratos gubernamentales, a los legisladores que bloquean iniciativas que dotarían de mayor transparencia a la función gubernamental y a las terceras personas que actúan con un interés corrompedor entre esas partes, con los zombis contaminados que buscan contagiar y aniquilar a los no infectados, representados estos por empresas con alto sentido ético de los negocios, por ciudadanos que proponen mejorar el sistema de rendición de cuentas y por profesionales que hacen investigaciones y auditorías anticorrupción y que implementan programas anticorrupción en las empresas y el gobierno.

Quiero usar esta analogía en particular con respecto a las empresas que se desempeñan con un alto sentido ético de los negocios y que tienen como política hacer negocios solo con empresas no infectadas, porque hacer negocios con empresas zombi y arriesgarse a ser contagiadas con el virus puede tener repercusiones graves, entre las que destacan el escrutinio y sanción de las autoridades, un daño a la reputación o pérdida de negocios.

Durante los últimos años he podido observar la importancia que tiene para las empresas internacionales, y en particular para las empresas estadounidenses, hacer negocios únicamente con empresas no infectadas. En el mismo sentido, para una empresa mexicana que busca hacer negocios con una empresa internacional es muy relevante, y definitivamente una ventaja competitiva durante el criterio de selección de socios, que acredite que no está infectada y que el riesgo de convertirse en zombi es menor, otorgando a sus potenciales socios las garantías y certezas de su salud ética y de cumplimiento.

Una prueba del interés en aumentar los negocios hechos de manera ética y buscar disminuir la corrupción en el país son las acciones que en los últimos meses ha realizado la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), como su participación en la búsqueda de la aprobación de la llamada ley 3 de 3 y la promoción hecha a favor de la misma mediante entrega de firmas al Senado, organización de eventos relacionados y creación de una página web exclusiva para el tema, entre otras acciones.

Afortunadamente, para las empresas no infectadas existen diversas vacunas o acciones que demuestran su salud, como las siguientes:

  1. Certificación en Ética y Cumplimiento de ejecutivos clave y de las personas con mayor riesgo de actos de corrupción. Con mucha satisfacción es posible ver que en el mercado mexicano hay, al día de hoy, diferentes opciones de certificación anticorrupción, como el diplomado que se imparte en el Tec de Monterrey, campus Santa Fe, en el que a los egresados se les expedirá la certificación “Legal Ethics and Compliance”, emitida por el organismo certificador internacional LEC, con base en Brasil.
  2. Implementación de la norma ISO 37001 sobre sistemas de gestión antisoborno y certificación de cumplimiento normativo anticorrupción.
  3. Implementación de un programa de cumplimiento basado en las mejores prácticas internacionales.
  4. La exposición voluntaria de sus controles internos, la acreditación de sus políticas anticorrupción, demostrar que el “Tone at the top” es real y permeable en toda la empresa y que se cuenta con una adecuada capacitación, por mencionar algunas.

Es una práctica cada vez es más común que durante cualquier relación de negocios la empresa mexicana tome la iniciativa de demostrar a sus potenciales socios comerciales que es una empresa no infectada, y como se comentó anteriormente, especialmente si se trata de empresas estadounidenses. Cuando la empresa nacional es la que propone la inclusión de lenguaje anticorrupción en sus contratos es generalmente bien visto por los extranjeros, rompiendo los paradigmas del tabú del tema de la corrupción en México, sin omitir mencionar que se tiene una terrible percepción acerca de la cantidad de zombis que hay en el país, aunado a que el ranquin de percepción de índices de corrupción que emite Transparencia Internacional nos pone en un deshonroso lugar 95 de 168 (compartido con Armenia, Mali y Filipinas).

Espero que en el futuro se pueda encontrar la vacuna o la cura absoluta contra las empresas zombis. Hoy tenemos algunos medicamentos que pueden mermar la propagación del virus, como lo es que se siga hablando abiertamente del tema —ya que después de muchos años, parece que en México la corrupción dejó de ser tabú—, que la sociedad empresarial propicie un ambiente de negocios adecuado para las empresas no infectadas y, muy importante también, la adecuada selección, capacitación y compromiso de los servidores públicos encargados de la aplicación de las leyes anticorrupción.